La salud mental es la paz social
Miller sostiene que hay una “afinidad entre salud mental y orden público” (Miller, 1988). Esto quiere decir que se le supone salud mental, a aquel que está instalado en un discurso común, que comparte un código con el Otro, que puede salir de su casa sin demasiadas complicaciones, sostener su trabajo. La idea de salud en este sentido, se liga a alguien que logra sostener un cierto funcionamiento en la sociedad. El problema para la salud mental, aparece cuando el sujeto por diferentes razones se desengancha de los otros, se encierra, se desconecta y también cuando su estilo de vida genera dificultades o disturbios en la convivencia familiar o con la comunidad en general. Una de las diferencias entre salud mental y psicoanálisis, es que este último “supone a cada sujeto y al lazo social mismo, enfermo” (Miller, 1988), En cierto sentido, esto es lo que afirma Miller cuando dice “todo el mundo es loco”.
Cuando un sujeto desamarrado del Otro, llega a las instituciones, “la salud mental tendrá como objetivo reintegrar al individuo a la comunidad” (Miller, 1988). Esto coloca a los analistas frente a una disyuntiva; ceder a las demandas de ese Otro que impone una idea de cura ligada a la readaptación, o preservar cierta distancia de aquellos imperativos que resuenan con dicho ideal. Sabemos que la práctica del psicoanálisis, se vuelve estéril si queda envuelta en el furor por curar.
En el artículo 9 de la Ley Nacional de Salud Mental Argentina, N° 26.657*, cobra especial relevancia la idea de rehabilitación del lazo social. Este es un punto sobre el que debemos prestar especial atención en el ejercicio de nuestra práctica con otros, ya que se suele promover la reinserción del sujeto antes de llegar a precisar en qué radica realmente su dificultad. El significante lazo social, viene de la sociología, y ha quedado adherido por su uso a una tendencia a entablar relaciones y a asociarse con otras personas, grupos o instituciones. En ese sentido acarrea en sí mismo un valor positivo, que debería ser promovido y potenciado. Una de las consecuencias de esta lectura sobre los lazos, es que se tiende rápidamente a la incorporación o derivación de los sujetos a actividades grupales y comunitarias como un tratamiento en sí mismo, pensado para todos por igual. Algo que impide problematizar la posible efectividad de esta maniobra en el caso por caso. Ahora bien, ¿qué es el lazo social para el psicoanálisis?, ¿qué sucede con este en la psicosis?
Psicoanálisis y lazo social
Hay una indicación controversial de Lacan con respecto a este tema: él dice en 1972, que la psicosis está por fuera de discurso y, por lo tanto, fuera del lazo social. ¿Qué estaba queriendo decir Lacan en aquel momento? Para intentar responder a esto, es necesario discernir el estatuto que tienen los discursos en su enseñanza. El término discurso hace referencia a una especie de matriz que orienta y organiza un decir, una manera de estar con otros, un modo de entender las convenciones sociales, y también, un modo de hacer con el propio cuerpo. En este sentido, podemos afirmar que el discurso es un modo de ordenar la realidad. Lacan formuló la existencia de al menos cuatro discursos, los cuales fueron construidos a lo largo del seminario 17. Se trata, de un artificio, en el que estaría en juego lo real. Dice Carolina Alcuaz: “el discurso se constituye en una estructura con lugares a ocupar, por lo que podemos decir que los lugares arman lazos y que los lazos son vínculos libidinales” (Alcuaz, 2021, pág. 47). El discurso es entonces una estructura que permite que los lazos se produzcan dentro de cierta lógica. Pero esos lazos, no están exentos de complicaciones ya que suelen producir sufrimiento y malestar. Los lazos, son modos singulares de goce que se articulan en un armazón discursivo o simbólico. Dicho de otra manera, son modos sintomáticos de relacionarse con el Otro.
Entonces ¿qué decir en relación al lazo en la psicosis? Podríamos afirmar a partir de lo dicho, que la psicosis queda fuera del lazo, si a este lo pensamos dentro de las coordenadas que aporta la metáfora paterna o el Edipo en tanto operaciones simbólicas que posibilitan una modulación de goce. Pero esto no implica que no existan otros modos de hacer lazos. Sin guiones preestablecidos, el sujeto inventa las maneras de sostenerse en el mundo junto a otros. Un ejemplo paradigmático de esto, es el de la paranoia. Ésta en la historia actual y contemporánea, ha tenido una gran influencia sobre los lazos sociales. El delirio paranoico de Rosseau, por ejemplo, fue clave para la revolución francesa, que supo encontrar en su letra las bases que concluyeron en dicha revuelta. Joyce, por su parte, a través de un estilo literario único, modifica las reglas gramaticales y semánticas logrando trascender su época. En el Finnegans Wake, hace equivocar varias lenguas, este modo singular de escritura, sigue convocando el interés y la dedicación de los universitarios del mundo. Hay también en los antecedentes de Lacan, otras formas de concebir los lazos en la psicosis. Un ejemplo de esto, son las locuras compartidas. Lacan se interesó por los binomios delirantes. Entre estos el más conocido, es el caso de la hermanas Papin. Estos historiales, no podían reducirse a la teoría del contagio mental, ya que en ellos se verifica “un oscuro lazo” que Lacan denominaba en aquel momento, “inter-reacciones inconscientes” (Yeyati, 2024, pág. 20). La locura de a dos puede ser pensada como “un vínculo de amor sustentado en el amor al delirio, más allá del falo y la castración”.(Rivas,2006, pag. 43). También a la hora de pensar la psicosis y el lazo, tenemos otro ejemplo muy conocido, el de Schreber. Lacan en “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, hace referencia a la relación de éste con su mujer. En ese escrito ubica que lo que los une, es “una amistad aristotélica” (Lacan, 1975, pág. 555), se trata de una forma de lazo entendido en términos de semejanza y reciprocidad que se sostiene sin mediación simbólica.
Lacan dijo que la psicosis está fuera de discurso, y del lazo, pero se puede rastrear en su obra que también dijo lo contrario. La práctica con la psicosis enseña sobre la existencia de una pluralización de los lazos en esta clínica. La relación al analista, a las instituciones, a los semejantes constituye la prueba irrefutable de la peculiaridad de los mismos.
El analista, y el lazo en la institución de salud pública
¿Qué puede aportar el psicoanálisis a los modos de intervenir con la psicosis en las instituciones de salud pública en general? ¿Cómo pensar allí el entrecruzamiento entre salud mental y psicoanálisis sobre todo en relación al lazo? Los analistas ejercen una práctica entre otras, que puede devenir en el mejor de los casos en una práctica entre varios. Cada agente de salud, aloja el padecimiento de quien consulta según un saber hacer disciplinar propio, que puede estar impregnado con algunos ideales, pero que también puede estar orientado por lo indescifrable del deseo. Los desarraigados del Otro, eligen a quién dirigirse y no siempre es al analista. Algunas veces es al médico, a los trabajadores sociales, a los nutricionistas,a los talleristas, a los enfermeros, etc. Lo interesante de la práctica en estos lugares, es que se tiene la chance de generar la condiciones de pensar con otros la intervención, sin avasallar, ni arrasar la originalidad radical que presenta la locura. En este sentido, el discurso psicoanalítico permite agujerear la consistencia que cobra la idea de cura, sobre todo cuando se la piensa como un retorno a la vida social, laboral y a la recomposición de los vínculos en general. En cuanto a la idea de la rehabilitación del lazo, que la ley de salud mental contempla, y de acuerdo a lo trabajado en este texto, se puede ubicar que, no se trata de ir en contra de lo que el orden social considera esperable. Se trata, en todo caso, de introducir en el trabajo con otros, las particularidades que presenta ese lazo. Por otro lado es importante resaltar, que en algunas psicosis la presencia de un rasgo autístico, es coraza, es armazón, es muralla y, en tanto tal, se lo debe respetar. Para concluir comparto un hermoso párrafo extraído del texto de uno de los autores citados en este trabajo. En él se puede leer con claridad lo que implica el lazo social cuando su significación no queda capturada por completo en las vías del sentido común y del imaginario sociocultural : “la soledad del loco es un refugio buscado, y a la vez una cárcel insufrible. El milagro que el terapeuta obra allí es conseguir que ese ser solitario agarre su mano y establezca un contacto, a veces el único que tiene en la vida” (Alvarez, 2020, pág. 26)
BIBLIOGRAFÍA
- Alcuaz, C. (2021). Otra sociedad para la locura. Xoroi.
- Alvarez, J. M. (2020). Principios de una psicoterapia de la psicosis. Xoroi.
- Lacan, J. (1975). Escritos 2. Siglo 21.
- Miller, J. A. (1988). Salud y orden público. Clausura de la II jornada del campo freudiano de Andalucía. Sevilla: Universidad de Granada.
- Yeyati, E. L. (2024). Lectura de los primeros escritos de Lacan sobre psicosis. Grama.
- Rivas Enrique (2006). Pensar la psicosis. Grama
